15 de octubre de 2018

RECETA | Caldo vegetal


Os he preguntado por Instagram si queríais que compartiera la receta de mi caldo vegetal y habéis sido unos cuantos los que me habéis contestado que sí, ¡así que aquí la tenéis! Me hace mucha ilusión que os interese, porque no miento si digo que llevaba meses deseando que llegara un mínimo golpe de frío para poder volver a preparar platos como este.

A mí no se me da nada bien cocinar, pero considero que este caldo me sale muy rico. Lo que más me gusta es que no lleva nadita de carne, que personalmente es algo que odio en la mayoría de platos de este estilo. Si ya de por sí son deliciosos, ¿por qué añadir ese regusto chungo que deja la carne?

Los ingredientes son lo más básico del mundo y podéis ir variando las proporciones en función de lo que tengáis en casa, sin que cambie en exceso el sabor. Esta vez he utilizado estas cantidades:
- 3 patatas pequeñas
- 2 zanahorias
- 1 cebolla
- 3 puerros
- 1 bolsa de espinacas (aprox. 300 g) (A menudo uso acelgas en lugar de espinacas)
- 1 bote de alubias blancas (aprox. 500 g)
- aceite de oliva, sal, laurel


La preparación también es muy sencilla, porque es de estas recetas que van a ojo. No te va a salir mejor o peor por dejarlo diez minutos más o menos al fuego. En cualquier caso, yo siempre prefiero pasarme, porque me gusta cuando algún pedazo de patata se ablanda tanto que se rompe y engorda un poquito el caldo.

¡Vamos allá!

En una olla echamos unos 5 litros de agua, un chorro de aceite y un poco de sal. Ponemos al fuego y esperamos a que hierva.


Mientras tanto, vamos preparando los ingredientes. Por un lado, lavamos y cortamos (en trozos más bien pequeños) la patata, la zanahoria, la cebolla y los puerros. Por otro, aclaramos y escurrimos las alubias.


Cuando el agua empiece a hervir, echamos todos los ingredientes que hemos troceado. Tapamos la olla y dejamos que se cocinen a fuego medio durante unos 20 o 30 minutos (hasta que la zanahoria y la patata empiecen a estar blanditas).


Transcurrido ese tiempo, añadimos las espinacas y dejamos que se ablanden un poco, durante unos 5 minutos.

Agregamos las alubias, dos o tres hojas de laurel y otro poco de sal. Bajamos el fuego al mínimo, tapamos la olla y dejamos que se cocine durante unos 30 minutos.


¡Y ya está!


¿Verdad que no puede ser más fácil? No hay ni un sólo punto complicado en el que la podamos fastidiar.


Por si os lo preguntáis, el laurel no lo retiro en ningún momento, a menos que me toque en el plato cuando me sirvo. De esta manera, sigue dándole sabor al caldo y cada día que pasa en la olla está todavía más sabroso. Porque sí, 5 litros de caldo para mí sola es una burrada, pero también es la excusa perfecta para poder comerlo un día y otro y otro... ¡Y que cada día que pasa esté mejor!

Si buscáis un sabor más intenso, podéis echarle una pastilla de caldo de verduras cuando pongáis el agua a hervir. Yo prefiero hacerlo lo más natural posible, pero reconozco que a veces se la echo.

Ahora sólo tengo que aprender a usar alubias que no sean de bote, que todavía no me he atrevido nunca a poner legumbres en remojo. ¿Es muy complicado? ¿Algún consejo?

11 de octubre de 2018

Notitas de amor en la calle

Uno de mis propósitos para el año 2017 era hacer algo bonito por personas desconocidas. Sería genial poder organizar algo grande de verdad, cosa que no está en mis manos ahora mismo, pero creo de verdad que con pequeños gestos se pueden conseguir grandes cosas. Así que me decidí por hacer algo parecido a lo que ya había hecho un par de años antes en mi pueblo.

Desde el año pasado, de vez en cuando dejo en la calle notitas de amor: cursiladas varias que escribo con la intención de alegrar el día, motivar o, simplemente, hacer pensar a quien las lea. Escribo en un papelito blanco y lo pego en la calle con un poco de washi tape. No tengo fotos de todas las notitas que he dejado, pero aquí tenéis algunas de ellas.

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La mayoría de estas notas las he dejado en Coruña, pero otras las he dejado en otras ciudades e incluso en el tren, como la segunda foto que os he enseñado. Suelo compartirlas en Instagram, con el hashtag #PBLoveBomb.

¿Hacéis estas cosas ridículas que hago yo? ¿Alguna vez habéis dejado notitas de amor por ahí?

8 de octubre de 2018

Cómo decorar cartas | 24

Creo que ya hace bastante que no os enseño cómo decoro una carta, en parte porque las últimas que he enviado no eran ninguna maravilla. Con esta que os enseño hoy me dejé llevar y, oye, al final ni tan mal.

Lo primero que hice fue crear un sobre desde cero con una cartulina blanca, más gordita de lo normal. La doblé de manera que quedase abierta sólo por uno de los lados cortos, con una pequeña solapa para después cerrar el sobre. Estas cosas me gusta pegarlas con cola blanca, pero sólo tenía pegamento de barra a mano, así que me quise asegurar bien con ayuda de unas pinzas.


Y ya con el sobre hecho, abrí mi caja de los recortes y me puse a crear sin mucha idea de lo que quería hacer. Me gusta el resultado porque utilicé algunos recortes del cartel de las fiestas de Coruña de este año, diseñado por Iria do Castelo, que me enamoró en cuanto lo vi y guardé el folleto que tenía para usarlo en algo especial. ¿Y qué hay más especial que una carta para una amiga por correspondencia? :)

Además, usé papel de libros de segunda mano, washi tape, sellos, folios de colores, pegatinas, etc.


Para escribir la carta usé folios azules, cortados a la mitad, y bolígrafo verde.


Añadí recortes, papeles bonitos, tarjetas... todo en los mismos tonos que había usado para el sobre.


¡Listo!

Me pasa una cosa, y es que cuando termino una carta pienso que no es suficiente para la persona que la va a recibir, porque mis penpals se merecen todo lo bueno del mundo. Pero luego me acuerdo de las primeras cartas que envié y siento vergüenza máxima... ¡he mejorado!

¿También os pasa que el correo que enviáis nunca os parece lo suficientemente bueno? ¿Soléis usar recortes de folletos o carteles?
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