12 de diciembre de 2019

Cómo decorar cartas | 31

Hace tiempo que no fotografío las cartas que envío, porque me da la sensación de que hago siempre lo mismo y no os quiero aburrir, pero todavía tengo algunas fotos que no os he enseñado y es hora de ir sacándolas.

En este envío, después de mis vacaciones en Granada, no podía faltar una de las postales que compré allí. También añadí tarjetas, pegatinas y un mandala para colorear.


Pero lo más especial es el sobre de papel vegetal. Hacerlos es muy fácil: sólo hay que imprimir la imagen que queramos sobre un folio de papel vegetal, esperar a que seque y armar el sobre usando una plantilla.


El resultado es super diferente, porque se ve el contenido. Me gusta pensar que es como la radiografía de una carta. Lo que hago para que no se lea la carta desde el exterior es colocar los extras (postales, tarjetas, recortes, pegatinas, etc.) a ambos lados del papel escrito. Que una cosa es querer ser originales y otra cosa es renunciar por completo a la privacidad.


Espero que os haya gustado y que os haya dado ideas. Si tenéis alguna duda sobre cómo hacer este tipo de sobres, no dudéis en preguntar. Aunque ya veréis que es super fácil y resultón.

9 de diciembre de 2019

Queridos Reyes Magos

Como cada año, dejo por aquí una pequeña lista de deseos de cara a la Navidad. Más que un puñado de sugerencias para aquellas personas que me quieran regalar algo, es un recordatorio de todo lo que quiero o necesito en estos momentos y que acabará convertido en una lista de la compra para las rebajas.


Aunque este es mi tercer curso haciendo ballet, y como no es obligatorio vestir de ninguna manera especial, voy comprando las cositas poco a poco. El curso pasado me hice con un maillot y ahora me vendría bien una falda sencilla en color negro.

Necesito urgentemente unos vaqueros, básicos y más bien claros, que se puedan poner con cualquier cosa y en cualquier situación. No tengo pensado un modelo en concreto; lo que sí tengo claro es que quiero que sean de calidad para que me duren muchos años, aunque tenga que hacer un desembolso mayor.

De vez en cuando echo en falta un reloj de pulsera, pero llevo años sin él porque debe reunir una serie de requisitos que me hacen difícil encontrar uno que me guste: analógico, de silicona, con un estampado bonito y que marque todos los números.

He agotado mi último pedido a Kia Ora Botanicals y mi pelo lo nota, así que es buen momento para hacerme con unas cuantas pastillas del champú sólido Flora, mi favorito de todos los que he probado de la marca.

Me apetece tener más colores de esmalte semipermanente, porque ahora mismo sólo tengo rojo, negro y azul oscuro. El set que he puesto es sólo un ejemplo; en realidad me gustan prácticamente todos los colores.

Y por último, no puede faltar un libro; a mi parecer, uno de los regalos más bonitos que se pueden recibir. Le tengo echado el ojo a Vozdevieja, de Elisa Victoria.

¡Creo que me he pasado pidiendo!

¿Qué pedís vosotros este año? ¿Creéis que caerá alguna cosa de vuestra wishlist?

Por cierto, si necesitáis ideas de regalos, en las stories destacadas de mi perfil de Instagram tenéis una selección de marcas bonitas.

5 de diciembre de 2019

Manicura semipermanente en casa


Hace cosa de un par de años os comenté que estaba flipada con la manicura semipermanente y que iba de vez en cuando a hacérmela. Pero claro, me estaba gastando unos 10 euros cada vez que iba y sabía que las lámparas y los esmaltes se podían comprar para hacer la manicura en casa, así que hace unos meses me decidí y me hice con todo lo necesario por poco más de 40 euros. ¡Ya está más que amortizado!

Todavía no he conseguido que me queden las uñas tan bien como cuando me las pintaba una persona profesional del tema, pero he ido mejorando con cada manicura y tengo la técnica más o menos pulida. Os voy a contar cómo lo hago yo y cuáles son los trucos que he ido aprendiendo, por si queréis empezar a hacerla en casa y ahorrar ese dinero.

Lo primero que hago es preparar las uñas: me quito las cutículas, me corto y limo las uñas, me quito las pielecillas, etc. Con las uñas ya preparadas, limpio la superficie con un algodón empapado en alcohol de 96º, para quitar cualquier resto de grasilla o suciedad que puedan tener y que así el esmalte agarre mejor.


El primer producto que aplico es una capa de base transparente y la curo con la lámpara durante aproximadamente 1 minuto.


Luego aplico la primera capa de color y la vuelvo a curar, esta vez durante unos 2 minutos. Veis que me salí por la zona de la cutícula, ¡tengo un pulso terrible! Al final del post os doy consejos al respecto.


Repito el último paso para la segunda capa de color, esta vez haciendo hincapié sobre el borde de la punta de las uñas, que es lo que tiende a caerse en primer lugar con el paso de los días.


Por último, aplico una capa de top transparente, que es lo que le da el brillo maravilloso a este tipo de manicura, y vuelvo a curar durante aproximadamente 1 minuto.


Ya sólo me queda limpiar la superficie de las uñas nuevamente con alcohol para quitar la capa pegajosilla que queda sobre el esmalte.


Las primeras veces tardaba unas dos horas en hacerme esta manicura, pero ya he conseguido hacerla en menos de una hora. Y en realidad, si tuviera buen pulso, podría hacerla mucho más rápido.

De todos modos, no creáis que es tan fácil como parece. Ya veis que han pasado meses y todavía no la tengo dominada.

Los pasos son sencillos, pero lo cierto es que la manicura semipermanente tiene su truco y el éxito radica en una serie de cositas que se van aprendiendo con el tiempo:
  • La superficie de la uña debe estar totalmente limpia, sin restos de pintaúñas anteriores ni pielecillas. Ante cualquier imperfección de este tipo, el esmaltado semipermanente formará unas burbujitas odiosas.
  • Hay que intentar pintar la uña sin llegar a tocar la cutícula (ejem). Vale más que quede un espacio sin pintar, que crear un pegote de esmalte junto a la cutícula.
  • Y es que en cuanto se meta la mano en la lámpara, el esmalte se curará sin importar que esté sobre la uña o sobre el dedo. Por eso, si al pintar se mancha la piel con esmalte, se debe limpiar con un palito antes de curar.
  • De todos modos, si nos damos cuenta después, podemos limar el esmalte curado y continuar con la manicura.
  • Las capas, cuanto más finas, mejor curan. Aunque parezca que con la primera capa de color la cobertura no es buena, hay que tener en cuenta que se aplica una segunda capa.
  • Además, si se aplican capas gruesas, el esmalte se puede mover y quedar la uña más gorda por zonas.
  • Para torpes como yo, las uñas se pueden curar de una en una, para evitar estropearlas antes de tiempo. No pasa nada si se mete la misma uña varias veces en la lámpara; al contrario, es una manera de asegurar que cura bien.
  • Cuanto más oscuros sean los colores, más tiempo necesitan en la lámpara para curar.
  • Estos esmaltes especiales para manicura semipermanente son muy pegajosos, así que es probable que se adhieran pelusillas de la ropa entre capa y capa. Os aconsejo no vestir prendas de lana, ni materiales similares.
Por último, resuelvo una duda que surge mucho cuando hablo de esta manicura... ¿Cómo retiro el esmalte? Después de probar diferentes métodos, herramientas y materiales, confirmo que la manera menos agresiva de retirar este esmaltado en concreto (con estos productos, no los que usan en los establecimientos profesionales) es arrancarlo tirando desde una esquina, en horizontal. Cero descamación, cero roturas. Promise.

Estoy muy contenta con la lámpara, pero ya no la encuentro en Amazon, que es donde la compré. La base y el top son estos de aquí, y el esmalte es este otro.

Y ahora contadme, ¿cómo os pintáis las uñas vosotros? ¿Os hacéis la manicura en casa? ¿Qué truquitos me recomendáis para obtener un mejor resultado?