17 de enero de 2019

RECETA | Muffins de arándanos


Uno de mis propósitos de este año, aunque pueda sonar raro, es hacer muchos postres. Porque lo cierto es que me encanta idear las recetas, modificarlas hasta que el resultado es justo el que busco, ponerlas en práctica y... ¡Claro, comer! Aunque también comparto con mi familia, mis amigos y mis compañeros de trabajo.

El primer postre que he hecho este año son estos muffins de arándanos que os enseñaré a hacer hoy. Muy sencillos y muy ricos, algo un poco distinto de las clásicas magdalenas de toda la vida. Además, quedan super bonitos, lo que los hace perfectos para servirlos en una comida con más gente y quedar como unos auténticos cocinitas.

Las medidas que os doy son perfectas para hacer 12 unidades de tamaño medio.

Lo primero que haremos será preparar el crumble con el que cubriremos los muffins. Es una especie de capita crujiente y dulce que no cuesta nada hacer y le da un toque especial que merece la pena. Los ingredientes para el crumble son estos tres:


La mantequilla debe estar fría de la nevera. Antes de empezar a hacer los muffins, dejamos lista esta cobertura. La preparación del crumble es lo más sencillo del mundo. Sólo tenemos que poner en el vaso de la picadora la mantequilla cortada en dados, el azúcar y los copos de avena. Picamos un poquito, suavemente, hasta que la mezcla se convierta en una especie de migas, como veis en la foto.


Ahora sí, podemos pasar a hacer la masa principal. Estos son los ingredientes para los muffins:


Por si os lo preguntáis, no hay un error en las unidades. Es sólo que no tengo vaso medidor (utilizo la báscula para todo) y mido los líquidos también en gramos.

La preparación de los muffins es bastante sencilla. Basta con tener un poco de maña y todo irá sobre ruedas.

Empezaremos precalentando el horno a 180ºC.

En un bol mezclamos el aceite con el azúcar y los huevos, batiendo bien con un tenedor o unas varillas. Tamizamos la harina con el Royal y los agregamos a la mezcla anterior, poco a poco. En este punto, veréis que la masa está muy densa; es normal. Para solucionar esto, incorporamos la leche poquito a poco y removemos despacio para aligerar la masa. No paramos hasta que veamos que está todo perfectamente ligado. Por último, añadimos los arándanos y damos un par de vueltas suaves para que se integren con la masa.


Ponemos las cápsulas en un molde para horno especial para magdalenas.

Vertemos un poco de masa en cada cápsula, echamos un chorrito de sirope y completamos con más masa, llenando las cápsulas hasta el borde del molde de metal.


Cuando hemos terminado con la masa, espolvoreamos el crumble. Veis que yo le eché poquito, pero creo que habrían quedado incluso mejores si se me hubiese ido más la mano en este paso.


Ya sólo falta hornear nuestros muffins a 180ºC durante unos 25 minutos. Sabéis que cada horno es un mundo y lo mejor es que vayáis vigilando cómo evoluciona la masa.

Para mi gusto, el resultado está buenísimo y, además, ¡es super bonito! Como llevan sirope en el interior, y lo más probable es que no hayamos echado justo la misma cantidad en cada muffin, algunos escupirán y otros no. Y a mí me flipa esa irregularidad.



¿Qué me decís? ¿Los probaréis? Yo ya estoy pensando en aplicar ese crumble a otra cosita... ¡A ver si me sale!

11 de enero de 2019

Mis propósitos para 2019


Os tengo que confesar que no soy una gran fan de la Navidad. En noviembre, en cuanto el espumillón empieza a asomar a la vuelta de la esquina, estoy entusiasmada con la decoración, las postales, las ideas de regalo... Y de repente me entra el agobio. Ya es diciembre y tengo que encajar dieciséis cenas en cuatro fines de semana, sacar tiempo para comprar regalos a pesar de que no puedo coger vacaciones en el trabajo durante esas fechas y atender un montón de compromisos familiares que muchas veces se me hacen bola.

Por todo esto que os cuento, el mes de diciembre se me hace eterno. Pero luego llega enero y el tiempo empieza a volar a una velocidad increíble. ¡Que ya estamos a día 11, muchachada! Aún empiezo a ser consciente ahora de que hemos entrado en un nuevo año. Y aunque sé que a muchas personas les perece una tontería, lo cierto es que a mí me gusta marcarme algunas metas que me haría feliz conseguir, normalmente relacionadas con aprender cosas nuevas o superar miedos del pasado.

Pero antes vamos a darle un repaso a mis propósitos para 2018:

1. Vivir sola - ¡Conseguido!
2. Tener mascota - Meeeeec
3. Abrazar más perros - ¡Conseguido!
4. Hacer el spagat - Meeeeec
5. Ir a menudo al cine - ¡Conseguido!

He aprobado mi propio examen vital y estoy contenta por ello. Lo mejor, sin duda, ha sido empezar a vivir sola. No os puedo explicar la felicidad que me produce. Era uno de mis sueños de toda la vida y ahora mismo no lo cambio por nada.

Y ahora vamos con lo importante: mis propósitos para 2019.

1. Retomar la armónica

Hace unos años me regalaron una armónica, porque me flipan, y empecé con muchas ganas, pero por circunstancias dejé de poder tocarla en casa y no lo he vuelto a intentar desde entonces. Creo que ya no recuerdo nada de lo poco que aprendí, pero me encantará volver a ponerme con ello.

2. Retomar la repostería

Como siempre estoy queriendo adelgazar —me pongo a dieta todos los lunes y la dejo todos los martes—, nunca cocino platos dulces. Y lo cierto es que siempre me ha encantado; es el único tipo de cocina que se me da bien. Me gustaría volver a cocinar postres de vez en cuando, aunque luego tenga que ir repartiéndolos por ahí para no ponerme como una bolita.

3. Colaborar con otras personas

Hace tiempo que no hago cosas guais —a nivel blog o redes sociales— con nadie. Y en realidad me encanta: crear junto a otras personas que comparten mi manera de ver el mundo, o al menos una parte. Unir fuerzas y hacer magia. Y todo eso mientras lo pasamos bien.

Si os fijáis, mis metas para este año consisten en volver a hacer cosas que me gustaba mucho hacer y que, por un motivo u otro, fui abandonando. A veces hay que volver a los orígenes para encontrar otra vez el camino correcto. Y en esas estoy.

¿No os pasa que, a medida que os hacéis mayores, vuestros propósitos son cada vez menos, pero con más significado? Yo estoy a un par de años de empezar a tener como único propósito "No morir".

31 de diciembre de 2018

Mis lecturas de 2018


Vengo con un clásico en estas fechas, ¡pero es que me encanta escribir este post!

A pesar de que empecé 2018 con buen ritmo en el plano lector, lo cierto es que este año no he tenido éxito con mis lecturas: he leído poco y casi nada que me haya gustado realmente. De todos modos, os dejo pequeñas reseñas por si os pueden ayudar a la hora de elegir vuestras próximas lecturas, porque ya se sabe que esto es cuestión de gustos.


1. Freak de Esty Quesada (2/5)

Hace unos años descubrí a Esty (Soy una pringada) y supe exactamente con qué amiga tenía que compartir el descubrimiento. Como más de una vez nos ha dado la vida con sus vídeos, mi amiga compró su primer libro —en el que cuenta algunas miserias de su vida— y me regaló a mí otro ejemplar, para que lo leyéramos a la vez. Quitando algunos párrafos, es muy flojo, pero me moló leerlo por lo que os he contado.

2. Te di la vida entera de Zoé Valdés (3/5)

Cuca es una adolescente que llega a La Habana prerrevolucionaria con la intención de ganarse la vida. Allí conoce a un chico que la deja prendada y que, a pesar de que no lo vuelve a ver hasta pasados varios años, se convierte para siempre en su gran amor. La novela narra la miserable vida de Cuca con cierto humor ácido. Algunas partes en las que hace comentarios políticos se me hicieron pesadas, pero en general el libro no está mal.

3. Como agua para chocolate de Laura Esquivel (4/5)

Este libro lo reseñé aquí.

4. La lección de August de R. J. Palacio (3/5)

August es un niño de diez años que, debido a algunas malformaciones craneofaciales, tiene una cara diferente a la del resto de niños. Después de haber estudiado en casa todo este tiempo, animado por sus padres, decide empezar a ir a un colegio normal. Aunque al principio se le hace muy duro, lo cierto es que termina el curso haciendo balance positivo. La historia está narrada por diferentes personajes, incluyendo al propio August.


5. El día que se perdió la cordura de Javier Castillo (2/5)

Un thriller que narra —a tres tiempos— diferentes sucesos que tienen lugar en fechas y lugares distintos, pero que finalmente resultan estar relacionados entre sí. Es muy flojo y previsible, pero al menos se lee rápido.

6. La ciudad de los prodigios de Eduardo Mendoza (3/5)

Onofre es un adolescente de comarcas que a finales del siglo XIX decide huir de la miseria para buscar suerte en Barcelona, que se encuentra construyendo lo que será la Exposición Universal de 1888. Despierto e inteligente, decidido a hacer lo que sea necesario para subsistir, Onofre consigue hacerse un hueco en la Barcelona del momento, hasta llegar a ser uno de los hombres más poderosos de España. A ratos se me hizo largo, pero en líneas generales me gustó, como cualquier cosa que escriba mi adorado Mendoza.

7. Conversaciones entre amigos de Sally Rooney (2/5)

Frances es una universitaria que, junto a su mejor amiga y ex novia, participa en recitales de poesía. Una escritora de mediana edad decide escribir un artículo sobre ambas y todo se complica cuando el marido de la escritora entra en escena. Este libro ha recibido super buenas críticas, pero a mí me pareció bastante malo.

8. Un día más de Mitch Albom (2/5)

Chick Benetto es un exjugador de baseball fracasado que decide acabar con su vida. En algún lugar entre la vida y la muerte, se encuentra con su madre fallecida y entonces comprende muchas cosas que hasta entonces no entendía. Como casi todo lo que escribe el autor, es una historia basada en hechos reales, y a mí eso me flipa, pero salvando ese detalle es un libro muy flojo. En realidad lo leí en inglés (For one more day), pero no creo que eso haya influido en nada, ni para bien ni para mal.

¡Y hasta aquí mis lecturas de 2018! Os enlazo mis lecturas de 2017, por si queréis echarle un vistazo.

¿Habéis leído alguno de estos libros? ¿Qué me recomendáis para 2019?

Aprovecho para desearos un feliz comienzo de año. ¡Ojalá tengáis una noche mágica!

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