30 de marzo de 2020

Te estoy amando locamenti | 5

Hacía un montón que no añadía posts a esta sección y he pensado que sería guay hacer una edición especial cuarentena. Os recuerdo que en estos posts hablo sobre cosas que me ha gustado mucho hacer o probar durante las últimas semanas.


Estoy saliendo de casa únicamente para hacer la compra —momento que aprovecho para tirar la basura acumulada— cada una o dos semanas, de modo que necesito tener muy claro qué es lo que voy a comer cada día para poder hacer la compra con previsión. Además, como he pasado de trabajar de pie a estar todo el día sentada, había empezado a notarme más gorda y he decidido comer más sano para que el asunto no se me vaya de las manos. Si alguna vez habéis estado a dieta, sabréis que es importante tener todos los alimentos necesarios en casa si no queremos caer en sustituirlos con lo primero que encontremos en la nevera.


En esta misma línea, una cosa que estoy gozando muchísimo es poder hacer todas las comidas en casa. Antes desayunaba, almorzaba, comía y merendaba en el trabajo; en casa sólo cenaba. La comida hecha al momento es un privilegio que sólo apreciamos los que llevamos años comiendo de táper. Para hacer el momento más especial, me gusta usar mis platos y cubiertos más bonitos. Parecerá una tontería, pero a mí me hace mucha ilusión.


Otra cosa que me encanta y me ayuda a no acabar cucú es el aplauso de las 20:00. Toda esa gente en sus ventanas diciéndome —o eso me parece a mí— "Eh, que no estás sola, que estamos a sólo unos metros, también en bata y con el pelo sucio". Vivo en un barrio muy barrio y muy genial, y solemos estirar el aplauso hasta las 20:05, que es cuando salen de trabajar las empleadas del súper de esta calle, y entonces aplaudimos incluso con más ganas. También los hay que juegan a ser DJs y un par de veces hemos cantado todos el cumpleaños feliz a algún vecino sin saber muy bien a quién. ¡Me lo paso pipa!


Sigo poniendo el despertador (para las 8:00 o 9:00, depende del día) porque me gusta desayunar y aprovechar las mañanas, pero nada de levantarse a las 6:30 como antes, ahora mi rollo es levantarme de día. Soy de esa gente que es un ogro hasta media mañana, pero si cuando suena el despertador ya entra algún rayito de sol por la ventana, parece que se levanta una con otro cuerpo.


Pero, sin duda, lo mejor de todo está siendo poder dedicar tiempo a los proyectos que realmente me mueven el piso, aunque no me den de comer. Ya os conté que había subido algunos productos nuevos a Strabismic Bird. Ahora estoy a tope con la nueva web de Petite Blasa: diseñando, cosiendo, fotografiando, escribiendo... Todavía me queda mucho trabajo, calculo que varias semanas, pero prometo que os la enseñaré en cuanto esté lista.

¡Y esto es todo por hoy!

Ya veis que estoy publicando todos los lunes y jueves. Imagino que podré mantener el ritmo sin problemas mientras dure el confinamiento, así que si hay alguna temática en concreto que os guste especialmente o tenéis alguna sugerencia, contádmelo en los comentarios.

26 de marzo de 2020

DIY | Marcapáginas imantados


El tutorial que traigo hoy es tan sencillo que hasta me da un poco de vergüe publicar el paso a paso.

Os voy a enseñar a crear vuestros propios marcapáginas imantados. Se hacen en un par de minutos y sólo necesitamos: cinta magnética, pedazos de cartulina, un troquel de esquinas y unas tijeras. En realidad, el troquel es opcional y los pedazos de cartulina son restos de cajas y tarjetones publicitarios.


Los pasos a seguir son los siguientes:

  • Cortar una tira de cartulina alargada. La mía mide 12 cm x 4 cm.
  • Redondear las cuatro esquinas con ayuda del troquel (podemos hacerlo con las tijeras). Este paso es importante para que el marcapáginas se vea menos maltratado por el uso y dure más tiempo; ya sabemos que las esquinas es lo primero que se pone feo.
  • Doblar por la mitad.
  • Pegar un trocito de cinta magnética en una de las caras interiores. Posar otro trocito encima, de manera que se atraigan (quizás haya que probar diferentes posiciones) y cerrar la tira doblada como si fuese un sándwich para que ese otro trocito quede adherido a la otra cara interior del marcapáginas.

Os dejo con las fotos, que se ve mucho más claro.


¿Verdad que es facilísimo de hacer?

Si tenéis impresora, podéis imprimir sobre cartulina blanca y hacer marcapáginas personalizados con fotos, frases de libros, patrones, etc. También podéis dibujar o escribir a mano directamente, claro.

Espero que os haya gustado y os animéis a probarlo. Que los billetes de tren van bien para un apuro, pero un marcapáginas en condiciones es mucho mejor.

Si queréis usar la cinta magnética en otros proyectos, os recuerdo este post en el que os enseñé a hacer un cuelgaláminas imantado.

23 de marzo de 2020

LIBRO | La princesa de hielo


Primero quiero hablaros de mi drama particular en estos momentos y es que he terminado el último libro sin leer que me quedaba en casa. Sólo tenía dos títulos pendientes —suelo pillarlos en la biblioteca o intercambiarlos con otras personas— y ahora estoy sin vicio hasta quién sabe cuándo. ¡Menos mal que tengo muchas otras aficiones indoor para sobrellevar el aislamiento!

Uno de esos dos títulos me moló especialmente y por eso quiero hablaros hoy de él. Se trata de la primera entrega de la famosa saga policíaca de Camilla Läckberg. En absoluto pensé, cuando se hizo famosa, que fuese mi tipo de lectura. Pero desde que descubrí que me molaba el género he estado anotando algunos títulos para futuras lecturas y finalmente cayó.

No puedo decir que la prosa de la autora sea excelente ni que me tuviese totalmente engañada hasta el final, pero lo que sí os aseguro es que me enganchó durante tres o cuatro días, ¡y con eso tengo más que suficiente! Temía liarme con tanto personaje de nombre extraño, pero lo cierto es que la lectura fluye con facilidad y no hay pérdida.

La premisa principal del libro es que, en un pueblecito sueco que no alcanza los mil habitantes, una joven aparece muerta en su bañera. Se abre una investigación y, como suele pasar, casi todas las personas del pueblo parecen tener algo que ver en el asunto. A medida que se destapan viejos secretos, se suman variables a la ecuación que cambian por completo las hipótesis, hasta que finalmente se resuelve el caso. Todo esto salpicado de cierta trama romántica, prescindible en mi opinión.

No he destacado ningún párrafo del libro, como suelo hacer, ¡qué curioso!

Si lo tenéis en casa y no lo habéis leído, os lo recomiendo para estos días de confinamiento.

Por mi parte, en cuanto las cosas vuelvan a la normalidad, me haré con las siguientes entregas de esta saga para intercalar entre lecturas de otros géneros.

¿Conocíais el libro? ¿Habéis leído a esta autora? ¿Qué otros títulos de este estilo me recomendáis?