3 de diciembre de 2018

Carta a los Reyes Magos

Como de costumbre, dejo por aquí mi pequeña carta a los Reyes Magos para facilitarles la tarea, en caso de que quieran regalarme algo este año. Creo que me he portado bien y, aun así, ya veréis que no pido más que cuatro chorradas.


Siempre he sido de calzar deportivas, especialmente Converse, pero hace bastante tiempo que me tienen desencantada. Hace cosa de un año descubrí las Vans y estoy absolutamente enamorada de ellas. Son comodísimas y pegan muchísimo con mi estilo. Me apetece mucho tener unas Vans Authentic en negro, porque de momento sólo las tengo en naranja.

No sé si os lo he dicho alguna vez, pero mi escritor favorito de todos los tiempos es Eduardo Mendoza. Me encanta, sobre todo, su sentido del humor. Todavía no he leído su última novela y quiero ponerle remedio a eso, así que me pido El rey recibe, de este mismo año.

En mi nuevo piso de alquiler todo es muy viejo y muy terrible. Puede que lo más horroroso sea el salón y la verdad es que me gustaría mucho cubrir el suelo con alfombras, ¡pero son carísimas! Me vendrían bien un par de alfombras básicas, como estas de Ikea.

Por último, y esto no es la primera vez que aparece en una de mis wishlists, quiero aprender a pintar con acuarelas. Sé que es difícil y que me van a salir unos churros enormes las primeras veces, pero quiero aprender e ir mejorando poco a poco.

¡Y ya estaría!

Ya os contaré si he tenido suerte y ha caído alguna cosa. ¿Qué pedís vosotros? ¿Hacéis lista o preferís que os sorprendan?

29 de noviembre de 2018

Te estoy amando locamenti | 4

Durante las últimas semanas he estado haciendo y disfrutando tantas cosas que me gustan, ¡que eso merece post al respecto! Que, además, sé que es una de las secciones que más os gusta ver por aquí :)


Gracias a que he vuelto a acudir a las reuniones de tejedoras que organiza Verónica en Ledicia Café, he retomado eso de tejer, que en realidad tanto me gusta pero que siempre acabo aparcando para dejar espacio a otras cosas que me gustan aún más. Ahora mismo estoy metida en el tejido de un jersey, que empezó siendo para un viejo amor, hace un tiempo, y acabará siendo para mí. Me encanta tejerlo a ratitos en cama. Si todo sale bien, será un jersey grandote, sin una forma especialmente definida, de estos que son como seguir en cama aun estando en el trabajo, pero sin llevarse el nórdico a cuestas.


Y hablando de cosas gustosas, aproveché las rebajas de estos últimos días para pillar unas pantuflas amorosas, que las últimas me las cargué en la lavadora hace unos meses. Estas son de pelito, ¡y tienen orejas y pomponcitos!


No suelo maquillarme, nunca he sido de dedicar tiempo a arreglarme. Sin embargo, creo que, cuando lo hago, lo hago con bastante tino. Tiendo a maquillajes muy naturales con los que simplemente pretendo conseguir ese efecto buena cara que no me viene de fábrica un martes a las 6:30 AM, precisamente. Como mi principal defecto en este ámbito son las ojeras, que me dan un aspecto de cansancio permanente, para mí es fundamental utilizar un corrector que funcione bien en mi piel. Llevo unos meses usando el Liquid Camouflage de Catrice (tono 010) y es, sin lugar a dudas, el mejor corrector de ojeras que he tenido en la vida. Y no he probado pocos. Tiene una cobertura muy alta, sin resultar en absoluto pesado sobre la piel, y apenas crea pliegues bajo el párpado inferior. Si vais a probarlo, os doy un consejo: aplicad sólo uno o dos puntitos sobre cada ojera porque cunde un montón y, si os pasáis, será difícil de trabajar.


Y una de las cosas más guais que he hecho en las últimas semanas —y que seguiré haciendo en los próximos días— es disfrutar de visitas de amigos. Si cruzar una comunidad autónoma no costase un riñón, seguramente los vería más a menudo, pero está la cosa complicada, así que cada visita es para mí un auténtico regalo.


Me encanta el correo postal, creo que es verdaderamente de las mejores cosas de la vida cotidiana. Y dentro de lo que es el mundo de las cartas y las postales, me gustan especialmente las navideñas. A veces apuesto por diseños de otros artistas, pero este año las he diseñado yo misma. Teniendo en cuenta que tengo amigas por correspondencia en otros continentes, a estas alturas del año tengo que ponerme ya mismo a preparar mis postales navideñas de 2018, ¡que no quiero que me pille el toro!

Y así ando últimamente, con poco tiempo libre, pero aprovechándolo bastante bien. Diciembre va a ser mucho más agobiante, ¡ya veremos si consigo superarlo sin despeinarme!

19 de noviembre de 2018

Comiendo con Wetaca


No es ninguna novedad que no me gusta nada —pero nada— cocinar. Hasta hace unos años no me molestaba especialmente tener que hacerme la comida en el momento de comer, si era necesario. La cosa es que desde que trabajo tengo que comer de tupper, lo que implica cocinar la noche anterior y, además, comer comida recalentada. Cocinar por las noches me da mucha pereza y algunos días ni siquiera tengo tiempo porque voy a casa nada más que a dormir. Lo de la comida recalentada no me supondría problema si fuesen platos elaborados de verdad, pero las comidas cutres que yo me preparo pierden la poca gracia que tenían en cuanto pasan por el microondas al día siguiente.

Así que, con este panorama, cuando hace unas semanas una amiga me habló de Wetaca, vi el cielo. Wetaca es un sueño hecho realidad: una web en la que se pueden comprar platos preparados para toda una semana. El miércoles de la semana anterior haces el pedido, eligiendo entre todas las opciones que dan, y lo recibes el viernes por la mañana. Guardas los tuppers en la nevera y te olvidas de cocinar —¡y limpiar!— durante toda la semana siguiente.


La carta varía todas las semanas, existiendo platos completos, platos tipo guarnición e incluso postres. Yo suelo elegir platos contundentes porque pido únicamente para comer de lunes a jueves, pero los platos ligeros son una buena opción para cenar o para quien coma poco.

De los que he probado hasta ahora, tengo dos claros favoritos: los garbanzos con butifarra y setas, y la lasaña de pollo y verduritas, que es la que os enseño en las fotos de este post (no os hacéis una idea de lo cargada de relleno que estaba, ¡una maravilla!).

En cuanto al precio, cada plato ronda los 5-6 euros, que personalmente no me parece nada caro. A menos que te alimentes a base de pasta y arroz, es imposible que cocinando en casa te salga más económico, sobre todo porque tienes que tener en cuenta el gasto de gas y/o luz.

Esto no es un post patrocinado ni nada por el estilo; es que realmente me flipa Wetaca. De todos modos, si os apetece probarlo, os comento que usando el código TANIAA8474 tendréis un descuento de 10 euros en vuestro primer pedido y también a mí me los descontarán.

Si lo habéis probado o estáis pensando en hacerlo, ya me contaréis. Y si conocéis alguna otra alternativa a cocinar en casa, y que además sea más ecológica con esto de los envases, ¡estoy deseando escucharos!
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