27 de septiembre de 2017

Cómo decorar cartas | 22

Me encantó preparar esta carta que os enseño hoy, porque pude utilizar por primera vez algunos productos que compré hace unas semanas en uno de esos días en los que se me da por visitar algunas tiendas en las que venden productos de papelería y arrasar con todo.

Me encanta este bloc de notas que utilicé para escribir la carta. Estaba disponible en varios colores, pero ya sabéis que el amarillo es mi color favorito.


Para las preguntas y respuestas del mail tag utilicé estos pósits en tonos morados, tipo acuarela.


También incluí una pequeña hojita estampada para que mi amiga por correspondencia la coloree y una tarjeta con frase.


El sobre lo hice yo misma, como os enseñé hace un tiempo, utilizando un papel estampado de gramaje más bien alto con un estampado floral precioso. Escribí las direcciones sobre un papel rosa y las pegué en el sobre. Aseguré el cierre con un trocito de washi tape, ¡y listo! Decidí no decorar el sobre en exceso porque el papel ya era lo suficientemente especial de por sí.




¿Qué os parece? ¿Os gustan los sobres hechos con estos papeles bonitos?

20 de septiembre de 2017

Cómo me cuido el pelo


Os pregunté en Instagram si queríais que os contara en el blog cómo he conseguido tener el pelo bonito, a pesar de no haber tenido buen pelo nunca en la vida, y varias personas me respondisteis que sí, así que aquí está el post que os prometí. Como os dije en stories, no sé exactamente a qué se debe la mejoría, porque he introducido varios cambios en los últimos meses, así que os hablaré de todos ellos y a ver si entre todos sacamos conclusiones.

Pero antes dejadme que os cuente un poco cuál es la historia de mi cabello, para que os pongáis en situación. Nunca he tenido un pelo maravilloso, más bien todo lo contrario: mucha cantidad, muy grueso, rizado, de crecimiento lento, con unos caracolillos horrendos alrededor de la frente... en definitiva, un pelo difícil de domar. Siempre se me ha caído mucho, pero sin embargo parecía mantener constante la misma cantidad. Una cosa buena sí tenía mi pelo, y es que jamás padecía de puntas abiertas ni débiles. Tenía el pelo bien fuerte, bien Isabel Pantoja. Todos los cuidados que le daba eran lavármelo a diario (usando champú y luego acondicionador) y arreglármelo un poco con espuma. Estaba abonadísima a la gama "rizos perfectos" de Pantene, que me iba de cine. No utilizaba secadores ni planchas.

Al llegar a eso de los 18 años, supongo que en parte debido al descubrimiento de las planchas del pelo y demás inventos que tan imprescindibles son para las que tenemos pelo chungo, empecé a notar cambios. Esa cantidad que toda mi vida me había parecido un incordio se fue yendo, hasta quedarme con un volumen de pelo normal, lo cual en un principio no me preocupó en exceso. Lo peor fue que, de repente, los productos que llevaba años usando ya no me iban bien.

Teniendo veintipocos, a causa del estrés de la universidad, se me cayó el pelo de una manera brutal. Si me pasaba los dedos, me quedaba con un mechón de pelo en la mano. Un día me vi llorando en un probador de una tienda de ropa porque el foco que había encima del espejo me dejó ver que realmente me estaba quedando calva, sobre todo en la parte superior de la cabeza. Me asusté. Antes de recurrir a tratamientos costosos, decidí probar primero con un remedio natural: la levadura de cerveza. ¡Ay, amigos, qué descubrimiento! Me nació un buen puñado de pelo nuevo y empezó a crecerme mucho más rápido de lo habitual. Amén de lo fuertes que me dejaba las uñas y lo divino que me dejaba el cutis.

Cuando vi que había recuperado el pelo a un nivel aceptable (nunca he vuelto a tener tanta cantidad ni tan fuerte, pero al menos ya no estoy calva), dejé de tomar levadura de cerveza y seguí con mis cuidados habituales.

Ahora tengo 27 años. Hace unos meses mi pelo se volvió super quebradizo, cosa que nunca me había pasado, y hasta tenía puntas abiertas en tres o cuatro secciones. Un horrorcito, vamos. Intentando mejorar el estado de este mocho que tengo en la cabeza, he ido cambiando algunas rutinas durante los últimos meses y hoy os quiero contar cómo cuido actualmente mi pelo.

LEVADURA DE CERVEZA

Lo primero que hice fue volver a tomar levadura de cerveza. Exactamente la misma que tomaba hace unos años, que es esta de aquí y que se puede encontrar en supermercados. A pesar de que las indicaciones del bote recomiendan tomar entre 8 y 10 pastillas al día, a mí eso me parece una salvajada, de modo que tomo únicamente 6, repartidas entre las comidas. Os juro que me funciona de maravilla: el pelo crece mucho más rápido de lo normal, nace pelo nuevo, las uñas se fortalecen y el cutis mejora una barbaridad. También os digo que el bigotillo y las cejas me aguantan arreglados un suspiro, porque también ese pelo crece más rápido y fuerte, pero a mí me merece mucho la pena.

CHAMPÚ COMÚN DOS O TRES VECES POR SEMANA (+ ACONDICIONADOR)

Aunque siempre he sido de lavarme el pelo a diario, últimamente estoy intentando lavármelo sólo dos o tres veces a la semana. No es tanto por el lavado en sí como porque, cuanto menos me lo lave, menos me lo secaré y plancharé, que a fin de cuentas es lo peor que le puedo hacer a mi pelo. Aunque sigo utilizando este acondicionador de Pantene, me he pasado a este champú de Herbal Essences, que me deja el pelo muy suavecito.

CHAMPÚ SECO ENTRE LAVADOS

No os negaré que cuando me enteré de que existían estos champús, hace unos años, me pareció una soberana guarrada, pero ahora no vivo sin ellos. Realmente dejan el pelo limpio, durante uno o dos días más, y nos evitan estropearlo más de lo necesario con secador, plancha y cosas del estilo. Hasta la fecha he probado varias marcas y de momento me quedo con este de Batiste, aunque no me acaba de convencer el hecho de que tenga color... ¡si me rasco la cabeza, se me llenan las uñas de porquería!

MASCARILLA NATURAL DOS O TRES VECES AL MES

Hace cosa de un mes, me di cuenta de que se me habían caducado unos huevos y de que tenía en la nevera unos aguacates más maduros de la cuenta. Como no soy capaz de tirar comida, decidí hacerme una mascarilla para el pelo con ellos y quedé tan encantada con los resultados que ahora la hago varias veces al mes. Sólo es necesario un huevo, un aguacate muy maduro y un chorrito de aceite de oliva. Aplasto el aguacate en un cuenquito con ayuda de un tenedor, le añado el huevo y el aceite, y remuevo bien. Me lo echo en la cabeza con las manos, aplicándolo por todo el cabello, incluidas las raíces, y masajeando. Me envuelvo la cabeza con film transparente y lo dejo así durante una hora. Luego me quito el film y me doy una ducha lavándome el pelo como normalmente (con un par de champús es más que suficiente para retirar el mejunje). Al salir de la ducha lo peino y seco también como normalmente y el resultado es un pelo tan brillante y suave que parece que acabo de salir de la peluquería.

OTROS PRODUCTOS

Si me seco el pelo con el secador, independientemente de que después me lo planche o no, utilizo este protector de calor de TRESemmé, que además de proteger hace que el alisado sea más profesional y duradero. Si, por el contrario, me dejo secar el pelo al aire, aplico este aceite de Pantene de medios a puntas, que no deja el pelo grasiento en absoluto y que efectivamente ayuda a reparar de manera casi milagrosa las puntas dañadas.

OTROS (des)CUIDADOS

Como habréis deducido por lo que os he ido contando, no he dejado de utilizar el secador ni la plancha. Sé que dañan mucho el cabello, pero en invierno no me gusta llevar el pelo mojado y la única manera de secármelo con dignidad es pasándole luego la plancha. Además, hace un par de meses me teñí el pelo por primera vez en mi vida, utilizando este tinte de L'Oréal, y a mí me da que el hecho de teñirlo me ha mejorado el pelo, por raro que parezca. ¡Ah, que se me olvidaba! Me corto las puntas una vez al mes, normalmente el mismo día en que me tiño el pelo, para matar dos pájaros de un tiro.

¡Y esto es todo! Creo que no me dejo nada en el tintero. Ya veis que no utilizo productos especialmente buenos ni le dedico demasiado tiempo a mi pelo. Simplemente ha sido cuestión de dar con esos productos que a mi pelo le van bien. Bueno, y otra cosa que considero importante es que no pongo mi pelo en manos de nadie: me lo peino, corto y tiño yo solita en mi casa. De esta manera, "las puntas" son eso, las puntas.

Como bonus, os cuento que mi meta ahora es tener melenaza para luego hacerme una media melena cortita, a lo loco.

¿Cómo cuidáis vosotros vuestro cabello? ¿Usáis alguno de los productos que yo uso? ¿Notáis que en otoño se pone más tristón? ¿Qué planes tenéis para vuestros pelos?

13 de septiembre de 2017

21 usos para tus libretas


Estoy segura de que no soy la única que acumula libretas como para aprovisionar a una papelería durante tres años. Si reúno todos los cuadernos que tengo aquí en Coruña y los que tengo en casa de mis padres... madre mía, he llegado a un punto en que siento vergüenza. Que el problema no es tener mil libretas, el problema es que las tres cuartas partes están todavía sin estrenar.

Lo más duro es ver cuadernos preciosos en tiendas, pensar "No puedes comprar más, Tania" y tener que devolverlos a su sitio con gran dolor en este corazoncito que tengo. Así que, como no quiero dejar de consumir este tipo de productos, porque yo con un cuaderno nuevo bajo el brazo soy la niña más feliz del mundo, he decidido empezar a gastar todas las libretas que poseo a día de hoy. No va a ser fácil, ¡pero no será por falta de ideas!

Si estáis en la misma situación que yo, echadle un vistazo a esta lista, en la que os hablo de 21 usos diferentes que les podéis dar a esas libretas que tenéis acumuladas. Según el formato que tengan, irán mejor para unos propósitos o para otros. Ya sabéis: de espiral, encoladas, con hojas blancas/rayadas/punteadas, pequeñas, grandes, alargadas, apaisadas, de tapa dura, de tapa blanda, blocs de notas, tacos de pósits... y un eterno etcétera.

1. Para clase o el trabajo

Si sois estudiantes, lo tenéis fácil: para hacer ejercicios, para tomar apuntes en sucio, para pasar apuntes a limpio, para anotar explicaciones puntuales sobre un tema concreto... ¡qué os voy a contar! Si trabajáis, tampoco está de más tener un cuaderno siempre a mano.

2. Para coger recados

Si tenéis teléfono fijo en casa y una memoria de pez como la mía, os resultará super útil tener un bloc de notas junto a él para tomar recados.

3. Para hacer la lista de la compra

Para este propósito me parecen muy útiles los blocs alargados, de papel rayado, que tienen un imán en la parte trasera y se pueden poner en el frigorífico. De esta manera, cualquier persona que viva en casa puede ir añadiendo items a la lista en cuanto se dé cuenta de que no queda leche o de que se ha acabado el papel higiénico, ¡ups!

4. Para hacer listas de cosas

Así, en general. Amo las listas, amáis las listas, estamos juntos en esto. Es tremendamente relajante hacer listas y yo lo practico a menudo. Algunos ejemplos reales que podríais encontrar entre las páginas de mis cuadernos: cosas bonitas de la vida, cosas que tengo que meter en la maleta, películas de Disney que todavía no he visto, libros que quiero leer este verano, etc.

5. Como agenda

Aunque no es mi caso, muchas personas han decidido renunciar a las agendas tradicionales para pasarse al método del bullet journal. En ese caso, un buen cuaderno es fundamental.

6. Como diario

Tanto si sois de los que escriben religiosamente todos los días, como si sois de los que muy de vez en cuando necesitan escupir todas esas palabras que tienen guardadas dentro, os vendrá genial tener un cuaderno donde poder explayaros. Si arrancáis las hojas después de escribir o las guardáis para el recuerdo, eso ya es cosa vuestra.

7. Para dibujar

No quiero escuchar comentarios del tipo "Es que yo no sé dibujar". No es necesario ser un artista para disfrutar de unos garabatos sobre una hoja en blanco. Probadlo, ya veréis.

8. Para anotar citas de libros, diálogos de pelis/series, tweets

Soy una friki absoluta de esas frases que marcan, que te hacen darle al pause en mitad de una película para anotarlas en el primer trozo de papel que tienes a mano. Lo malo de anotarlas aquí y allá es que al final las acabas perdiendo y nunca más vuelves a saber de ellas. ¿No sería genial tenerlas todas reunidas en un único cuaderno?

9. Como libro de recetas

Desde que me emancipé, de vez en cuando hago una llamadita a mi madre para preguntarle cómo se hace el arroz con mejillones, cuántos vasos de agua le tengo que echar al estofado o si las patatas se pueden congelar. Para no perder toda esa información valiosísima, tengo el teléfono móvil lleno de notas con recetas. Empieza a ser un caos y, para qué negarlo, hacerlo así es mucho menos adorable que consultar un cuaderno de recetas escrito a mano. Un día me pondré al lío y pasaré todas esas recetas a una libreta, que espero dejar en herencia a alguien en un futuro.

10. Como diario de viaje

Los álbumes de fotos están bien, pero no reflejan todo lo que se vive en un viaje. Mola mucho más coger un cuaderno en blanco y llenarlo de fotos, de anécdotas, de tiques de metro... ¡de experiencias!

11. Como registro de objetivos

A lo mejor te has puesto a dieta o te has propuesto beber 2 litros de agua al día. Da igual cuál sea el objetivo, ir registrando marcas siempre ayuda a mantener la constancia y la motivación.

12. Para escribir textos

Si te gusta escribir —relatos, poemas, escritura libre— puedes dedicar un único cuaderno para reunir todas esas perlas.

13. Para escribir cartas

Sabéis que tengo amigas por correspondencia y escribo cartas a menudo. Al principio utilizaba folios, pero desde hace unos meses estoy utilizando hojas de cuaderno para escribir mis cartas porque me di cuenta de que era una buena manera de ir gastándolos.

14. Como muestrario

Vale, esto es muy friki, pero los amantes de los materiales para manualidades seguro que me entendéis. Imaginaos un cuaderno lleno de trocitos de washi tape, de retales de telas, de marcas de rotulador... ¡Qué maravilla!

15. Como registro de dineros

Yo tengo un apartado específico para esto en mi agenda, pero si no fuese el caso lo haría en un cuaderno aparte: ingresos, gastos, ahorros y ese tipo de cosas.

16. Como registro de contraseñas

También tengo un apartado en mi agenda para registrar las contraseñas y los nombres de usuario que manejo en diferentes webs, ¡y menos mal! No sabéis la de veces que recurro a él.

17. Como registro de cosas graciosas que dicen los niños

Los que tenéis hijos sabéis mejor que nadie que los enanos sueltan una perlita tras otra. Algunas de ellas seguirán siendo motivo de risas en comidas familiares durante años y años, pero muchas otras se irán olvidando y a mí eso me parece una auténtica pena. Además, seguro que a los peques les encantará hojear ese cuaderno cuando sean mayores.

18. Para anotar ideas, avances, etc. de un nuevo proyecto

De vez en cuando necesito embarcarme en un nuevo proyecto, aunque sea pequeño, porque me flipa planearlo todo. Coger un cuaderno e ir anotando información útil como proveedores de material, escandallos de los productos, calendarios de campañas, ideas para promociones, etc. Si somos serios, es fundamental tenerlo todo reunido en un mismo sitio.

19. Para anotar puntuaciones de juegos

Esto ya es algo muy particular, pero si jugáis habitualmente a juegos de mesa o a deportes de grupo, seguro que os gusta llevar un registro de las puntuaciones.

20. Para anotar vocabulario de un idioma que estemos aprendiendo

Da igual que estéis tomando clases oficiales o que lo estéis haciendo por libre, cuando se está aprendiendo un nuevo idioma es fundamental tener una libreta destinada a anotar vocabulario.

21. Para hacer regalitos

Confieso que, para ir deshaciéndome de todos esos cuadernos que tengo acumulados sin estrenar, más de una vez los he regalado, algunas veces como detallito único y otras veces como parte de un regalo más grande. Los blocs de notas pequeñitos están genial para incluirlos en nuestras cartas cuando queremos tener un detalle con nuestros amigos por correspondencia y los cuadernos más grandes y especiales son ideales para regalar en mano.

¡Y estos son los usos que se me han ocurrido! Algunos de ellos los pongo en práctica desde hace tiempo y otros son ideas que se me han ocurrido recientemente y que empezaré a hacer a partir de ahora.

¿También vosotros tenéis este problema de ir acumulando mil libretas sin estrenar? ¿Qué otros usos creéis que les podemos dar?

Por cierto, la foto de portada es de la tienda de Mi Low Cost; en concreto, de su preciosérrimo cuaderno "astro". Que no es que os quiera yo empujar a comprar más libretas, pero ya sabéis que la cabra tira al monte y un cuaderno bonito es un cuaderno bonito.
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