20 de mayo de 2019

Mi buzón en los últimos meses

No sé qué ha pasado últimamente, que no he recibido más que cartas cargadas de regalitos. Creo que os pueden dar ideas para esas ocasiones en que queréis enviar detalles a vuestros amigos por correspondencia, pero no se os ocurre qué cosas podéis meter en un sobre o paquete pequeñito, ¡así que vamos al lío!


Justo el día de San Valentín recibí un paquetito de Yeray, desde Barcelona, que me enviaba algunos productos de cosmética en versión mini talla. Me hizo un montón de ilusión recibirlo ese día porque tuve la sensación de que alguien me estaba cuidando. ¿Y qué me decís de ese sobre transparentoso de papel vegetal? Muero de amor.


Más tarde me llegó un paquete tremendo de Carolina, desde Alemania. Me envió postales, papeles de scrap, washi tape, una goma del pelo, un kit de bastidores pequeñitos para bordar y, lo que más me moló, una mascarilla facial. ¡Ya veis que se puede enviar casi de todo en un sobre!


La última carta que he recibido es esta maravilla de Kat, desde Filipinas, que no puede dejar de ser cuqui ni un minuto. Incluía dibujos suyos y pegatinas, que ya lucen en la pared de mi taller y en mi portátil. Por cierto, me pareció super curioso el sobre: en formato vertical, con las direcciones escritas una sobre la otra. Llegó hasta mí sin problemas, así que no descarto copiar la idea en algún momento.

¿Qué maravillas habéis recibido vosotros últimamente? ¿Qué regalitos enviáis normalmente que se puedan meter en un sobre?

13 de mayo de 2019

RECETA | Galletas de mantequilla


Hace un par de semanas hice galletas y, contra todo pronóstico, quedaron muy ricas. Digo esto porque en mi horno no se puede controlar la temperatura y es complicado dar con el punto exacto, ¡pero lo logré! Eso sí, la primera hornada fue directa a la basura.

Son super fáciles de hacer y gustan a casi todo el mundo. Además, la fase de cortar las pastas es divertida y perfecta para tener a los niños entretenidos durante un buen rato.

Las medidas que os doy alcanzan para hacer un montón de galletas, aunque todo depende del tamaño que les deis. No os preocupéis si os parecen demasiadas, porque resisten muy bien el paso de los días; sólo hay que guardarlas en un recipiente hermético.

Los ingredientes son estos, todos bien fáciles de encontrar:


La preparación es sencilla; sólo es necesario tener un poco de maña amasando y estirando con el rodillo. Después de varias hornadas, seréis todos unos expertos en la materia.

Empezamos reblandeciendo un poco la mantequilla para que sea más manejable, sin que llegue a quedar líquida. La mezclamos con el azúcar, con ayuda de un tenedor, aplastando los grumos que vayan quedando.


Agregamos la esencia de vainilla. Batimos la yema del huevo y la añadimos también.


Agregamos la harina poco a poco, hasta que se termine.


Cuando la masa ya no se pueda trabajar con el tenedor, pasamos a amasarla con las manos, dentro del propio recipiente. Estará lista cuando esté perfectamente ligada, es decir, lo suficientemente seca para despegarse del bol, pero no tanto como para que se vea cuarteada. Este punto en el que queremos que quede la masa se puede ajustar añadiendo más harina o más mantequilla.


Envolvemos la bola de masa en film transparente y la dejamos reposar en el frigorífico durante, al menos, 1 hora.


Transcurrido ese tiempo, retiramos la masa y precalentamos el horno a 180ºC.

Colocamos una lámina de papel de horno sobre la mesa, situamos un poco de masa en el centro y la cubrimos con otra lámina de papel de horno. La aplastamos primero con las manos y luego la estiramos con ayuda del rodillo. Retiramos la lámina que la cubre y cortamos las galletas con los cortapastas.

Os recomiendo no dejar la lámina de masa tan fina como veis en las siguientes fotos (corresponden a la primera hornada), porque si las galletas salen muy delgadas se acabarán quemando en el horno .


Cubrimos la bandeja con papel de horno y situamos las galletas encima, dejando un espacio prudente entre ellas.


Las horneamos durante unos 10 minutos, o hasta que se vean doraditas. Las retiramos del horno y esperamos a que se enfríen sobre una rejilla antes de tocarlas, porque se pueden romper.


Ahora sólo queda repetir el proceso unas cuantas veces, hasta que se acabe la masa.

Aunque estas las veáis muy cucas con esa forma de estrella, en realidad no hace falta tener cortapastas. Se puede cortar la lámina de masa con el cuchillo, como quien corta una tortilla en dados, y salen unas galletas igual de estupendas.


¿Os molan las galletas de mantequilla? ¿Cómo las hacéis vosotros?

6 de mayo de 2019

Cómo decorar cartas | 28

¡Qué contenta estoy con esta carta! Hacía mucho que no me gustaba realmente el resultado de mi correo. De hecho, algunas de las últimas no os las he estado enseñando porque ni siquiera les saqué foto en su momento.

No sé si recordáis el sobre que os enseñé en el último post de esta sección, pero se puede decir que hoy os enseño la versión mejorada.

Lo primero que hice fue decorar cuartillas blancas con el papel de flores que ya conocéis. Para ello, hice unos cuantos triángulos con un ángulo recto, rasgando el tercer lado con las manos para darle un efecto irregular. En cada cuartilla decoré dos esquinas opuestas con triángulos de diferentes tamaños.


Con ese mismo papel hice el sobre, utilizando una de las plantillas que compartí por aquí hace unos años.


¡Y luego me dejé llevar! Pegué un montón de recortes, pedazos de washi tape, pegatinas... y, claro, las direcciones. La verdad es que me encanta el resultado. Lo había intentado con este estilo antes, pero no me convencía el resultado y creo que es porque nunca me había dejado llevar realmente.


Añadí algunos papeles y tarjetitas a juego con los colores del sobre.


Todo para dentro, ¡y listo!


¿Os gusta este estilo o pensáis que es too much? ¿Os gusta experimentar con vuestras cartas o las decoráis siempre igual?
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