31 de octubre de 2016

6 ideas de looks para este otoño

¿No os estáis volviendo locos para vestiros estos días? A mí me pasa. Cuando salgo de casa por la mañana hace bastante frío, al mediodía hace caloraco y cuando vuelvo a casa por la tarde hace fresquete. A diario me cruzo con personas vestidas como si estuviéramos en pleno julio, apurando los últimos días de sandalia y pierna al aire, y a otras que ya se han rendido al chaquetón y los botines. Y es que es normal no saber qué ropa escoger por las mañanas con estos cambios de temperatura.

Mi solución es la misma cada año: looks por capas, combinando prendas de verano y de invierno. Es decir, me visto como si hiciera calor y por encima me pongo prendas de abrigo de las que me puedo ir liberando a lo largo del día a medida que aumenta la temperatura y de las que puedo volver a echar mano si refresca.

Hoy os doy seis ideas para vestir en otoño: dos con falda, dos con vestido y dos con pantalón. Unas son super sencillas y otras son un poco más rebuscadas, pero todas encajan con mi rollo: cómodo e informal.

Pantalón | Blusa | Capa | Bolso | Bailarinas

Falda | Blusa | Jersey | Mochila | Zapatos

Vestido | Chaqueta | Bolso | Zapatos

Pantalón | Camiseta | Cazadora | Bolso | Deportivas

Falda | Camiseta | Jersey | Bolso | Sandalias

Vestido | Camiseta | Camisa | Mochila | Botines

Esto que veis en el último look lo hago mucho: ponerme camisetas, camisas y jerséis sobre los vestidos. No sé si es común o es que soy una hortera, pero me parece una manera estupenda de poder seguir disfrutando mis vestidos favoritos, aunque sean de verano, sin tener que pasar frío. Evidentemente, utilizo medias, aunque debo decir que bastante finas.

¿Cómo solucionáis vosotros el tema de vestiros en otoño? ¿Tenéis ropa específica para estas pocas semanas o hacéis una combinación entre la ropa de verano y la de invierno? ¿Cuál de estos looks encaja más con vuestro estilo?

17 de octubre de 2016

Tres pelis que me han gustado

Me he dado cuenta de que llevo muchísimo tiempo sin recomendaros películas. Es cierto que en el último año he bajado considerablemente el ritmo como consumidora compulsiva de pelis y series, pero el número de maravillas que me encuentro es prácticamente el mismo, porque las escojo más y estoy teniendo buena suerte.

Las dos primeras de las que os voy a hablar hoy las vi en el cine y superaron mis expectativas. De la existencia de la tercera no tenía ni idea, pero fue un gran descubrimiento que hice el sábado pasado buscando algo que ver mientras comía.


La primera es Marte, de Ridley Scott. Durante una misión al planeta rojo que se ve truncada por una tormenta, un astronauta es abandonado por sus compañeros, que lo dan por muerto. Solo en el espacio, si quiere sobrevivir tendrá que hacer uso de su ingenio y, por qué no, tomarse las cosas con humor. Creí que se me iba a hacer larga y aburrida, pero el protagonista es un personaje carismático y majísimo que consigue entusiasmar al espectador con cada pequeño logro.

La segunda es El libro de la selva, de Jon Favreau. Al margen de la historia, que todos conocemos, lo que me conquistó de esta película fue la calidad de la animación, el realismo que se puede apreciar en cada uno de los pelitos de los animales... una auténtica maravilla.

La tercera es 10.000 km, de Carlos Marques-Marcet. Álex y Sergi son una pareja española, estable y en busca de su primer hijo. De repente, a ella le ofrecen un proyecto profesional de un año en Estados Unidos, que decide aprovechar mientras él se queda en España. A lo largo de la película vamos viendo cómo esos 10.000 km van afectando a su relación, hasta desencadenar en un final que no sabría si calificarlo de feliz o de terrible. Sólo puedo deciros que a mí esta historia me ha llegado, me la he creído y he sufrido.

¿Las habéis visto? ¿Qué opináis del final de 10.000 km? ¿Tenéis alguna recomendación que hacerme?

29 de septiembre de 2016

Cómo decorar cartas | 18

Me gustan tanto los sobres kraft que tenía totalmente olvidados los papeles estampados para hacer mis propios sobres, pero rápidamente le he puesto remedio con la carta que os enseño hoy. Soy fan de los blocs de papeles decorativos de Tiger y para hacer los sobres en los que viajarán mis cartas me gustan especialmente los que tienen dimensiones cuadradas, porque son más gorditos (120 g en lugar de 70 g).

El que utilicé para la carta que os enseño hoy es una chulada, muy en armonía con la temática del correo postal, ¿no os parece? Lo decoré con pegatinas con forma de sello y con un dibujo de unas casitas. Habréis notado que cuando utilizo sobres kraft me gusta añadir toques de color con las decoraciones, pero cuando se trata de sobres estampados creo que la clave está en hacer justo lo contrario para no recargar demasiado.


Como el sobre tenía ya tanta personalidad, escribí la carta en cuartillas blancas sin decorar. Después de tanto tiempo sin escribir, tenía tantas cosas que contar que creo que el contenido compensará la falta de decoración.


Para el mail tag usé un mini sobre que compartía colores con el papel decorativo que utilicé y que además tenía unas matrioskas adorables que creí que le gustarían a mi amiga por correspondencia.



Para cerrar el sobre usé pegamento de barra. Aunque normalmente coloco un poco de washi tape como seguro, esta vez me decidí por una pegatina acorde a la ocasión.


Este es un ejemplo claro de que no hace falta romperse la cabeza añadiendo mil detallitos a nuestras cartas. Si no tenéis materiales o no disponéis de suficiente tiempo o simplemente no os gusta recargar el contenido, podéis optar por fabricar un sobre vistoso y lo demás está hecho.

¿Os gustan más los sobres kraft o sois amigos de los colores vivos? ¿También aseguráis el cierre con washi tape o pegatinas, o soy la única paranoica?
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