16 de mayo de 2018

Cómo decorar cartas | 23

Llevaba meses sin contestar cartas y ya había acumulado unas cuantas, pero el otro día fui al cine y, nada más salir, me senté en una cafetería, saqué mi libreta y me puse a escribir. Es increíble cuánto inspira el arte, en cualquiera de sus formas.

En fin, no divago más y os enseño cómo monté esta carta —ya en casa— mientras veía entrevistas en el teléfono móvil.

Hace unos meses hice unos sobres muy especiales, imprimiendo imágenes que encontré en la web sobre papel vegetal. El resultado es precioso, pero me di cuenta de que el pegamento de barra no era suficiente para mantener las solapas bien pegadas, así que añadí un poco de washi tape con motivos florales. Las direcciones las escribí en pedazos de papel blanco, que luego pegué.


Para escribir la carta, utilicé una libreta tipo bloc de papel rayado. Es una de esas libretas que permiten arrancar las hojas muy fácilmente, y son las que suelo utilizar últimamente para escribir mis cartas, porque me parecen super cómodas. En cuanto al boli, un fucsia estupendo.


Tenía algunos pedazos de cartón, rescatados del packaging de unas tazas que tenía un estampado cuquísimo, así que con un poco de washi tape me saqué de la manga un marcapáginas. Además, añadí una pegatina con una de mis frases favoritas ever: hakuna matata.


Y este es el resultado de todo juntito. ¡Me encanta cómo se ve el contenido del sobre a través del papel vegetal!


¿Habéis hecho sobres con papel vegetal? ¿También os gusta ver programas y series mientras escribís cartas?

9 de mayo de 2018

DIY | Bolsa de tela con forro


Hacía muchísimo que no publicaba un DIY, a excepción de los posts en los que os enseño cómo decorar cartas, y lo cierto es que lo echaba de menos. ¡Así que aquí estoy!

Vengo con un tutorial en el que os explicaré cómo hacer una bolsa de tela con mil usos: guardar la merienda, llevar la ropa interior en los viajes, tener joyitas a buen recaudo... o, en mi caso, llevar las zapatillas de ballet a clase. Hasta ahora las llevaba en una bolsa de plástico de un establecimiento, porque cutre soy un rato, pero esta opción es mucho más eco-friendly y, por si fuera poco, mucho más bonita.

Hace unos años os enseñé a hacer una bolsita de tela similar, pero más sencilla. Esta versión está hecha de tal manera que, al fruncirla, se forma una especie de volantito de lo más adorable.


Para hacer este DIY sólo necesitamos cuatro cositas:
- Una tela para el exterior (un lino en color beige)
- Una tela para el forro (un algodón floreado, que en otro tiempo fue una blusa)
- Una cinta para el cierre (sacadas del packaging de unos calcetines)
- Máquina de coser, tijeras, imperdible y demás

No os voy a torturar con medidas exactas —ni siquiera yo misma las conozco—, sólo debemos tener en cuenta que necesitamos dos pedazos de cada tela y que los cuatro pedazos tienen que tener el mismo tamaño.

Lo primero que haremos será unir una de las piezas del exterior con una de las piezas del forro, por la parte del revés de las telas. Ese lado que cosemos es el que será la base de la bolsa; es decir, si se trata de un rectángulo, tenemos que coser uno de los lados cortos. Repetiremos con las otras dos piezas de tela.


Ahora tenemos que enfrentar ambas piezas, por la parte del derecho, asegurándonos de que las costuras que hicimos anteriormente encajan con exactitud. Lo más difícil de todo el tutorial tiene que ver con los huecos que hay que dejar sin coser en este paso. Uno de ellos lo tenemos que dejar en cualquiera de los tres lados donde se tocan las dos piezas de forro (a mí me gusta dejarlo en el lado corto).


Los otros dos huequitos que tenemos que dejar son aquellos por los que pasará la cinta. Se dejan en la tela del exterior, en ambos lados, y deben ser más o menos del mismo ancho que la cinta. Creo que lo vais a ver mejor en la siguiente imagen.


Ahora que tenemos todo el borde cosido, evitando esos tres huecos, damos la vuelta a la labor por el espacio que dejamos sin coser en el forro, que más tarde cerraremos a mano con puntada escondida.


Cerramos ese hueco del que hablábamos e introducimos el forro dentro de la tela exterior.


Ahora tenemos que crear una guía en la parte superior, de lado a lado, por la que pasaremos las cintas. Cuanto más cerca del borde superior esté la guía, más corto será el volantito que se forma al fruncir la bolsa. Luego meteremos la cinta por uno de los agujeritos laterales y, después de dar toda la vuelta, la volveremos a sacar por ese mismo agujero. Podemos rematar con un nudo o con unas cuantas puntadas, como he hecho yo. Ya sólo nos queda repetir el procedimiento con otra cinta, pero entrando y saliendo por el agujero opuesto.


¡Y ya tenemos nuestra bolsa lista para guardar cositas! Me parece taaaan cuca, que ahora tengo ganas de hacer docenas de ellas para guardarlo todo.


¿Cómo la veis? ¿Os gustan las bolsas de tela con volantito, o preferís las sencillas?

25 de abril de 2018

Mi buzón en los últimos meses

Llevo un montón de tiempo sin enseñaros el correo bonito que recibo de vez en cuando, ¡así que vamos a ponerle remedio ahora mismo!

Recibí una carta de parte de Maripi, desde Albacete, llena de buenísimas noticias y recuerdos. Me encanta que mis amigas por correspondencia se acuerden de mí cuando viajan y luego me envíen postales, ¡qué gesto tan simple y tan bonito al mismo tiempo!


Desde Filipinas recibí una de las maravillosas cartas de Kat, que siempre incluye algunas tarjetas de una marca de papelería local que me tiene enamorada. Si os fijáis, en una de ellas viene la receta para cocinar el famoso adobo filipino: un guiso de carne aderezado con una salsa particular. Estoy deseando probarlo, a ver qué sale de ahí.


Hace unos meses le envié a Elena un libro que yo tenía y que a ella le apetecía leer. Es tan maja que me envió una tarjetita como agradecimiento y, atención, ¡un dibujo hecho por ella que soy yo! Con mi flequillo, mis medias de rejilla, mis botas, mis zapatillas de ballet... ¡No me digáis que no es amor!


Otra sorpresa totalmente inesperada fue la que me dio Ana cuando me envió un paquetito lleno de cosas de Murcia (sabe que quiero visitar la ciudad más pronto que tarde) y de Sevilla, además de regalitos y dibujos varios.


¡Ya veis que soy una afortunada! Ojalá tuviera tiempo para cartearme con cientos de personas, porque esto del snail mail es una de las aficiones más bonitas que hay.

¿Qué cosas bonitas habéis encontrado vosotros en el buzón últimamente?
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