22 de julio de 2015

FREEBIE | Cómo organizar un cuaderno viajero


¡Lo prometido es deuda! Me habéis pedido consejos para lanzar vuestros propios cuadernos viajeros, como hice yo hace un par de meses, y aquí vengo con todos ellos. Me he extendido más de la cuenta, pero cuando lo leáis todo os daréis cuenta de que en realidad organizar algo así es muy sencillo. ¡Vamos allá!

RECLUTAMIENTO DE PARTICIPANTES

Vosotros decidiréis el ámbito de la iniciativa: sólo a nivel nacional o abierta también a personas de otros países. En mi caso, como quería promover un proyecto guay en nuestro idioma, lo hice sólo para residentes en España. Podría haber permitido que participase gente de América Latina, pero en ese caso el trayecto del cuaderno se habría hecho eterno y los riesgos de que algo saliera mal habrían sido mayores. Ahora que he roto el hielo con esto de organizar cosas viajeras, ¡ya pensaremos en algo que cruce el charco!

Para recopilar los datos de los participantes, lo más cómodo es crear una encuesta en un post pidiendo información básica: correo electrónico, nombre completo y dirección postal. Además, también es interesante saber si los participantes tienen blog o redes sociales públicas, para poder enlazarlos al hacer el post recopilatorio del cuaderno una vez haya dado toda la vuelta. Respecto a este último punto, hay quien prefiere aceptar sólo a personas que estén detrás de blogs conocidos, porque les da más confianza, pero soy partidaria de no dejar a nadie fuera porque creo que hay personas bonitas en todos los rincones y, no sé vosotros, pero yo quiero jugar con ellas.

A medida que os vayan llegando las respuestas a la encuesta, vais pasando los datos a un registro de participantes. Yo utilizo una hoja de cálculo como esta (descargadla para verla bien) porque me resulta muy cómodo. Está pensada para la versión nacional, pero con algunas modificaciones podéis adaptarla a lo que necesitéis.

Suponiendo que vayáis a lanzar varios cuadernos, os interesará repartir a los participantes de manera que no se repitan provincias, comunidades autónomas, países, etc. Hacerlo es tan fácil como ordenar las provincias (por ejemplo) por orden alfabético, ver claramente cuáles se repiten más y asignar a esos participantes en primer lugar, repartiéndolos entre los diferentes cuadernos.

Una vez que tengáis todos los puestos cubiertos, debéis organizar las paradas del cuaderno de manera que dé el menor número de vueltas posible y no tarde mucho en llegar de un sitio a otro.

Por último, tendréis que escribir un correo electrónico a los participantes diciéndoles en qué cuaderno les ha tocado (si es que habéis lanzado varios), qué número de jugador son, cuáles son las reglas del juego, qué páginas deben/pueden cubrir, a qué dirección deben enviar el cuaderno después de terminar con él y cualquier otra cuestión que os parezca oportuna.

REGLAS DEL JUEGO

Para que todo salga bien, aunque es imposible controlarlo todo, tendréis que establecer unas normas a seguir por todos los participantes.

La más importante es que cada jugador os avise cuando haya recibido el cuaderno y también cuando lo haya enviado. Así lo tendréis localizado en todo momento y podréis ir avisando a los participantes que van justo después de que estén atentos al correo porque en cualquier momento pueden recibir el paquetito.

Para que el juego no se alargue demasiado, poned un plazo máximo aproximado por persona para disfrutar del cuaderno. Esto depende totalmente del número de participantes, pero creo que diez días es una buena cifra: tiempo suficiente para decorar el cuaderno, pero no tanto como para que tarde meses y meses en dar la vuelta.

CARACTERÍSTICAS DE LA LIBRETA

Lo normal es utilizar cuadernos tamaño A5 o A6, con papel de 80 o 90 gramos y el número justo de páginas para que al final del juego todas hayan quedado cubiertas. La idea general es que pese poco para que los gastos de envío no se disparen a medida que se vaya cubriendo, pero sin llegar a caer en algo super cutre. Podéis comprar el cuaderno o hacer el vuestro propio, como hice yo. En mi caso utilicé papel de 70 gramos por el tema del peso, pero luego me di cuenta de que habría sido mejor usar un papel más grueso porque se arrugaba un poco con el pegamento de barra y la tinta traspasaba las páginas.

IDEAS PARA CUBRIR EL CUADERNO

La parte interior de la portada es un buen lugar para recordar las reglas del juego y la parte interior de la contraportada, para llevar un registro de participantes (nombre, lugar, fecha en que recibió el cuaderno, fecha en que envió el cuaderno).

Para romper el hielo, me parece muy guay colocar un bolsillito en la primera página para que cada jugador pueda dejar su tarjeta de visita, si es que la tiene.

El resto de páginas se pueden cubrir individualmente o en grupo. En mis cuadernos lo organicé de manera que cada jugador debía cubrir cinco páginas individualmente (dos "sobre mí", dos "sobre el lugar en el que vivo" y una siguiendo el tema propuesto por el jugador anterior). Además, había algunas páginas comunes pensadas para que todos los participantes pudieran aportar su granito de arena: recetas, frases de libros, regalitos (coge algo, deja algo)... Tanto los temas propuestos de un jugador para el jugador siguiente como los propuestos para las páginas comunes eran del estilo de los 101 tags para cartas que compartí hace un tiempo.

CRÓNICA DEL VIAJE

Cuando tengáis el cuaderno de vuelta con vosotros, seguro que querréis enseñárselo al mundo. A mí me mola saber quiénes han participado (enlazando sus blogs o redes sociales, si es que tienen), cuántos kilómetros ha recorrido (podéis calcularlo de manera aproximada con Google Maps), cuántos días estuvo por ahí de jarana (desde el día en que lo enviasteis hasta el día en que lo recibisteis de vuelta) e incluso ver en un mapa el trazado de su viaje.

¡Espero no haberme olvidado de nada! Si tenéis alguna pregunta, dejádmela en los comentarios y os contestaré :)

¿Habéis organizado algo parecido? ¿Añadiríais algún consejo?

20 de julio de 2015

Cuaderno viajero: Tercera edición


¡Este post me hace mogollón de ilusión!

De los cinco cuadernos viajeros que salieron de mi casa hace un par de meses, uno de ellos —la tercera edición— lleva ya unos días de vuelta conmigo.

Salió de mi casa en Ponteareas (Pontevedra), llegó a casa de Inma en Málaga, luego estuvo en casa de Olaia en Alcoy (Alicante), pasó por casa de Fran en Barcelona, llegó a casa de Tatiana en Madrid y se vino de vuelta otra vez a mi casa. En total, unos 3.300 kilómetros recorridos en 70 días. ¡Quién fuera cuaderno!

Imagen base del Banco de Imágenes y sonidos del INTEF

Fue genial ver que la libretilla delgaducha que había salido de mi casa se había convertido en un cuaderno hermoso lleno de recortes, dibujos, pegatinas, lacitos... ¡y hasta una conchita de la playa! Lo mejor de todo fue conocer algo más a las participantes y saber que hay un pedacito de cada una de ellas entre las páginas del cuaderno. Os enseño algunas fotografías para que os hagáis una idea de lo chulo que quedó.


¿Mola o no mola? :D

A medida que me vayan llegando los demás cuadernos, os los iré enseñando. Mis aportaciones son muy similares en todos ellos, pero las de las otras jugadoras seguro que no os dejan indiferentes :) Recordad que podéis seguirles la pista en redes sociales con el hashtag #PBCuadernoViajero.

Y ahora una cosa más... Como sé que algunos habéis descubierto tarde esta iniciativa y hasta dentro de unos meses no voy a lanzar más cuadernos, el miércoles publicaré un post con algunos consejos para que organicéis vuestras propias travelling notebooks y no os quedéis sin diversión. ¡Os espero!

18 de julio de 2015

Cómo decorar cartas | 10

La última carta que os enseñé era diferente: una especie de carpetilla con un par de bolsillos en los que guardé la carta y las tarjetas del mail tag. La de hoy sigue la misma línea, aunque un poco más recargada y, curiosamente, también más fácil de hacer.

Al principio no tenía ni idea de cómo iba a decorarla, pero sí sabía que me apetecía hacer dibujos tontos, así que lo primero que hice fue dibujar una muñequita que saludaba muy efusiva en la primera de las cuartillas rayadas sobre las que escribí la carta.


Después hice tres sobres con papeles estampados: uno para la carta en sí, otro para los tags y otro para los detallitos.


Recorté tres pedazos de cartulina blanca, un pelín más grandes que los sobres, y los uní con fabric tape formando una especie de tríptico. Podría haber utilizado washi tape, pero el primero tiene una elasticidad interesante para cuando lo que queremos es formar una bisagra que se doble hacia ambos lados sin problema.


Pegué los sobres en el tríptico con un poco de pegamento de barra y los rellené colocando cada cosa en el lugar que le correspondía. Luego sólo tuve que plegar el armazón de cartulina y ya conseguí el tamaño perfecto para poder meter el invento en el sobre de envío.


Con el sobre de esta carta no me sentí especialmente inspirada; me limité a pegar un par de dibujos, un pedazo de washi tape y un cachito de cada uno de los papeles que había usado para hacer los sobres interiores.


¿Qué os parece la idea de montar las cartas de esta manera? Sólo da un pelín más de trabajo que decorar una carta convencional, pero da la sensación de que la presentación está mucho más trabajada. ¡Creo que es un detalle bonito cuando se trata de una carta especial!
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