17 de octubre de 2019

Mi primera experiencia viajando sola


Siempre me ha flipado la gente que viaja sola. Cogen su mochila y se lanzan a ver mundo. Y aunque yo no me veo viajando sola a según qué sitios y en qué circunstancias, sí que llevaba unos años pensando que no tengo que dejar de viajar sólo porque no tengo con quién hacerlo. Esto acaba de sonar muy triste, pero en realidad es tan simple como que no cuento con mucha libertad a la hora de escoger las fechas de vacaciones en mi trabajo y es complicado cuadrar agendas con amigos y familiares.

El caso es que llevaba unos años con el runrún en la cabeza. Quería viajar sola, pero por algún motivo no me atrevía. ¿Y si me pasa algo? ¿Y si pierdo un enlace y me quedo tirada en otro país? ¿Y si no soy capaz de defenderme en una ciudad desconocida? ¿Y si me da palo entrar sola en los sitios que visite?

Pero cada vez más me voy dando cuenta de que no me defiendo nada mal a la hora de resolver pequeños conflictos, sin ayuda de nadie. Así que empecé a plantearme en serio lo de hacer un viaje en solitario. Llegó marzo y supe que tendría vacaciones a finales de agosto. Tenía tiempo de sobra para planear algo, ¡y me puse con ello!

La máxima que seguí fue minimizar las circunstancias que, por algún motivo, me generaban rechazo. ¿Viajar al extranjero? Mejor elijo un destino nacional, por evitar el choque cultural y el tema de los idiomas. ¿Coger aviones? Me flipa volar, pero no entiendo los aeropuertos, así que voy a decantarme por el autobús. ¿Y el equipaje? Mejor voy con lo justo para poder llevarlo siempre encima en los trayectos.

En base a esto, el destino debía ser algún lugar de la España peninsular al que pudiera acceder en bus. Y entonces me acordé de Granada, que es una ciudad que tenía ganas de conocer desde hacía años. No me lo pensé dos veces y pagué el hotel, pagué los billetes de autobús... ¡Incluso compré alguna entrada a monumentos de la ciudad! Lo bueno que tiene preparar los viajes con tiempo es que, además de poder planearlo todo con más calma, hay ofertas interesantes.

En cuanto al equipaje, llevé dos mochilas: una a modo de maleta y otra más pequeña para el día a día. Estuve una semana fuera de casa, pero llevé ropa sólo para tres días. A mitad de semana fui a una lavandería y ya tenía otra vez todo limpio, ¡incluso la mochila! Esta idea se me ocurrió casi a última hora, cuando estaba pensando qué llevar en la maleta, y creo que lo voy a hacer en todos mis viajes.

La experiencia, en general, fue genial. Me pasaron cosas como que, a causa de un accidente en la carretera, el autobús en el que viajaba llegó tarde a Madrid y perdí el autobús que me llevaría a Granada. Y una cosa os digo: ojalá todas las cosas malas que me pasen en la vida sean esto. Me cambiaron el billete y cero dramas. Disfruté un montón de los trayectos y de mis días allí, y por supuesto no me pasó nada realmente malo.

Si estáis en la misma situación que yo hace un tiempo (os apetece viajar solos, pero no os atrevéis), no puedo más que animaros a que deis el paso. Sólo tenéis que intentar reducir al mínimo eso que os está frenando, para que todo sea lo menos hostil posible.

¿Alguna vez habéis viajado solos? ¿O gusta o preferís viajar acompañados? ¿Qué lugar me recomendáis como próximo destino para un viaje en solitario?

Si queréis saber más sobre mi viaje a Granada, podéis leer este post que publiqué hace un par de semanas.

14 de octubre de 2019

Los sets de pegatinas de Strabismic Bird

Los que me seguís desde hace tiempo sabéis que, además de mi tienda online de complementos hechos a mano, tengo otra de artículos de papelería pensados especialmente para amantes del snail mail: Strabismic Bird. La mayoría de productos son postales y tarjetas diseñadas por mí y hechas realidad en imprenta. Pero también encontraréis productos elaborados por servidora de principio a fin, como sobres, etiquetas y pegatinas. De los sets de pegatinas es de lo que os quiero hablar hoy.


Y es que —curiosamente, porque apenas hablo de ellos— son el producto estrella de mi tienda. Así que he pensado que si estas pegatinas gustan tanto, quizás merezcan un post para ellas solas, ¿no os parece?

Las podéis encontrar en diferentes colores y en dos idiomas: castellano e inglés. Los mensajes y los dibujitos están en su mayoría relacionados con el correo postal, porque esa es la temática de Strabismic Bird, aunque yo las usaría en todo, ¡son tan cuquis!


Las dibujo y recorto una a una, con mucha paciencia. Me dan mogollón de curro, ¡pero me chifla hacerlas! Precisamente porque son únicas, se trata de un producto sorpresa en cierto modo: las pegatinas que recibiréis nunca serán exactamente las de las fotos, pero sí muy parecidas.


Si os gustan, las podéis comprar como set de 50 unidades o set de 100 unidades, ¡y convertir vuestras cartas en una auténtica fiesta!

Aprovecho para recordaros que la Navidad está a la vuelta de la esquina y que, si queréis llenar de buenos deseos los buzones de vuestros familiares y amigos, es buen momento para ir pillando unas postales bien bonicas: como estas de aquí.

¿Sois de pegatinas o de escribir directamente sobre el papel? ¿En qué otros colores os gustaría verlas?

10 de octubre de 2019

Cómo decorar cartas | 29

Desde hace un tiempo, cuando me siento a responder cartas, me apetece hacer cosas locas, que se salgan un poco de lo que hago habitualmente. Hace unos meses quise armar una carta de estilo dark, negra como mi alma. No quedó espectacular, pero por algo se empieza. ¡Seguro que no será la última de este estilo que haga!

Escribí en hojas cuadriculadas corrientes y añadí un saludo hecho con un rotulador de caligrafía... ¡Lo sé, lo sé, tengo que practicar!


Luego añadí algunos detalles en negro y otros colores neutros, como una postal de Miércoles Addams y papeles estampados varios, y lo recogí todo con un clip grande.


También incluí un paquetito de pegatinas y otras cositas bonis. Es un detalle super fácil de hacer y queda cuquísimo. Una bolsa pequeña de celofán (reutilizada de alguna cosa que hayáis comprado), un papel en el que podéis indicar el contenido, un par de grapas y listo. ¡Os animo a que probéis!


El sobre no podía ser de otro color que negro. Lo decoré con bolígrafo blanco y alguna que otra cosa.


¡Así se veía todo junto! Tengo que mejorar este estilo más oscuro, porque, aunque todavía no se me da muy bien, lo cierto es que me encanta.


¿Soléis decorar cartas en estos tonos? ¿Qué estilo de snail mail os gusta, pero nunca lo habéis puesto en práctica porque no os sale por inercia? Espero haberos dado alguna idea.
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