20 de septiembre de 2018

Mascarilla de aguacate para el pelo


Hace cosa de un año os hablé de cómo me estaba cuidando el pelo por aquel entonces. La verdad es que sigo una rutina parecida actualmente, salvo porque llevo tiempo sin tomar levadura de cerveza y lo noto un montón: tengo el pelo pochísimo, no me crece y así es imposible sanearlo. ¡Tengo que volver a tomarla! Lo que sí sigo haciendo habitualmente es la mascarilla de aguacate de la que tanto hablo y con la que me casaría sin dudarlo si casarse con una mascarilla fuese una cosa legal.


La situación actual de mi pelo es bastante terrible, mucho peor de lo que parece en la imagen de arriba. Lo tengo muy seco, pero con tendencia grasa... Soy un chiste con patas. Lo de la sequedad me sucede cada verano, aunque no sé por qué (no me baño en playas ni piscinas, y apenas tomo el sol). La grasa puede que me la provoque esta mascarilla de Elvive que llevo utilizando unas semanas: me ayuda mucho a nutrir el pelo —os la recomiendo si necesitáis un aporte de nutrición importante—, pero a cambio me lo engrasa. Y lo peor es que ni siquiera me atrevo a pegarle un buen corte a mi pelo para sanearlo, porque no me crece y no me quiero quedar con el pelo a lo garçon para toda la vida.

Me hago esta mascarilla natural un par de veces al mes y puedo decir que estoy enganchada. Los ingredientes son solo estos tres: un aguacate maduro, un huevo y un chorrito de aceite de oliva. Nada que no podáis encontrar en cualquier supermercado o ultramarinos de barrio. Esta vez usé un aguacate fresco, porque era el que tenía en casa, pero lo ideal es que esté un poco pasado.


Troceamos el aguacate y lo volcamos en el vaso de la batidora, junto con el huevo y el aceite. Batimos durante unos segundos y ya lo tenemos. El color variará desde un amarillo claro hasta un verde caqui, en función del punto de madurez del aguacate. Si no tenéis batidora, lo podéis hacer machacándolo todo con un tenedor; el mejunje funciona igual, pero no resulta tan cómodo a la hora de aplicarlo.


Lo aplicamos en el pelo, primero en las raíces y luego en el resto, trabajando por secciones como si nos lo estuviéramos tiñendo. Nos hacemos un moñete en lo alto de la cabeza y la envolvemos con film transparente, cubriendo bien todo el pelo para mantener la mascarilla fresca (si se seca, es difícil de quitar). No me gusta usar film porque es plástico super innecesario que luego acaba tirado por ahí, pero lo cierto es que todavía no he encontrado una alternativa que no absorba la mascarilla, que me dé calorcito en la cabeza y que me sujete bien el pelo para no pringarlo todo mientras espero a que haga efecto. ¡Si se os ocurre algo, porfa, decídmelo en comentarios!


Cuando ya tenemos nuestra mascarilla aplicada y bien sujeta, podemos dedicarnos a otras cosas durante al menos una hora (yo he llegado a estar dos o tres horas con el mejunje en la cabeza). A la hora de retirarla, os recomiendo primero enjuagaros el pelo para quitar lo más gordo (veréis que el agua sale verde/marrón) y después lavároslo como normalmente: en mi caso, dos de champú y una de mascarilla.

El resultado es un pelo nutrido, brillante, suave... con el que podéis hacer lo que queráis. Si os lo alisáis os quedará mejor que en la peluquería; no es una manera de hablar, en serio, probadlo. Si os lo dejáis secar al aire, se verá precioso. Y si os vais para cama con el pelo mojado porque ya no podéis más con la vida, os quedará como veis en la siguiente imagen. ¡Ni tan mal, eh!


Esta mascarilla es nutrición pura. No sé en qué momento de lucidez se me ocurrió mezclar esos tres ingredientes y echármelos en la cabeza, pero amo absolutamente a la Tania del pasado. No hay una sola persona que la haya probado y que no me haya escrito luego para decirme lo mucho que lo ha flipado.

Si os preocupa el tema grasa, sabed que a mí no me ensucia la raíz en absoluto, por eso la aplico en todo el cabello, pero podéis probar sólo de medios a puntas y seguro que también os queda estupendo.

Para ver el paso a paso en versión vídeo —y partiros el ojete viendo cómo me envuelvo la cabeza con film transparente— podéis ir a mi Instagram y buscar la historia destacada en la que lo explico todo y enseño el resultado (versión pelo planchado).

¿Qué me decís? ¿Os animáis? ¿Me recomendáis alguna otra mascarilla maravillosa, tanto para el cabello como para la cara?

4 comentarios:

  1. Gracias por la entrada, lo probare. El agua de la ciudad en la que vivo ahora me tiene el pelo tristisimo.
    Para mantener la mascarilla fresca puedes usar un gorro de ducha en lugar de film. Tambien es plastico, pero al menos se puede reutilizar.

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    1. ¿Cómo no había pensado en un gorro de ducha? Madre mía, qué tonta soy. ¡MIL gracias!

      Yo también noto mucho el efecto del agua en el pelo. Por suerte aquí en Coruña el agua está bastante bien :)

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  2. ¿Has probado el champú de cebolla? Ayuda a que el pelo crezca más rápido, según dicen, yo lo estoy probando desde hace un mes...
    Aunque lo de tomar levadura de cerveza no lo había oído...
    Odio el aguacate en todas sus formas, pero puede que alguna vez la pruebe ;)

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    1. Hace dos o tres semanas que retomé la levadura de cerveza y ya voy notando resultados: más volumen y fuerza. Lo del champú de cebolla no lo había oído nunca, pero ya me contarás si funciona de verdad :D

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